Coronavirus y
economía | V, U, o W: los 3 escenarios posibles para la recuperación económica
tras la pandemia de covid-19
Stefania Gozzer
BBC News Mundo
26 abril 2020
Los pronósticos sugieren que será
la peor recesión en casi un siglo.
(Foto: Pixabay)
La pandemia de covid-19 está
gestando una recesión a la que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya le ha
puesto nombre: "El Gran Confinamiento", y ahora que parece haber
consenso en que va a ser la mayor crisis económica desde la Gran Depresión de
1929, la pregunta que se hacen los economistas es: ¿qué forma tendrá?
La respuesta la sacarán del
abecedario, al que los expertos recurren desde hace décadas para describir a
qué ritmo se recupera una economía.
"Es una buena simplificación
y una manera muy gráfica de decir de qué estilo creemos que es una
recesión", le dice a BBC Mundo José Tessada, director de la Escuela de
Administración de la Universidad Católica de Chile.
Como no hay reglas que las
definan, cada analista escoge la letra que más se parezca a sus predicciones.
Sin embargo, las más populares, como comenta Tessada, son la V, W y U.
"La preferencia de las
letras viene de cómo se ve el gráfico de la tasa de crecimiento del PBI en el
tiempo", explica.
Hay distintos conceptos de lo que
es una recesión. En Estados Unidos, la Oficina Nacional de Investigaciones
Económicas (NBER por sus siglas en inglés) habla de recesión cuando hay un
descenso "significativo" de la actividad económica que dura "más
de unos cuantos meses" y que se refleja en el PIB real, los ingresos, el
empleo, la producción industrial y el comercio.
Aunque la definición más
extendida es la que dice que una economía entra en recesión cuando suma dos
trimestres consecutivos de caída del Producto Interno Bruto (PIB).
En base a esta es que se están
haciendo la mayor parte de las previsiones de cómo nos recuperaremos del
impacto económico que la covid-19 y las medidas de confinamiento para contener
esta enfermedad están causando a lo largo del planeta.
Aunque hay que aclarar antes que
la incertidumbre ante la crisis actual es grande y, como le dijo a BBC Mundo el
economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, Martín Rama:
es mejor tomar "todas las predicciones que se hagan en estos momentos con
un enorme margen de error".
La V, el escenario ideal
Las recesiones forman parte del
ciclo económico y, para algunas corrientes, son inevitables. Así que lo mejor
que puede pasar cuando toque vivir una, es que esta tenga forma de V.
"Recesiones buenas no
tenemos, pero la V es esa caída pronunciada con una salida igualmente
pronunciada. La idea es que uno vuelve a un nivel muy similar al inicial y que
la recesión es relativamente rápida… aunque puede durar un par de trimestres o
más", explica Tessada.
Una V describe una caída del PIB
precipitada, con un ápice breve y un repunte empinado. Las predicciones más
optimistas consideran que aún hay posibilidades de que la recesión actual acabe
tomando esta forma. Tessada dice que, en estos momentos, tanto la V como la U y
la W "están sobre la mesa".
"Existe la sospecha de que
si se logra controlar la pandemia, podríamos estar en presencia de una V porque
podrías empezar a levantar las restricciones y a recuperar el crecimiento a los
niveles anteriores o parecidos".
Paul Gruenwald, economista jefe
global de la agencia de calificación de riesgo S&P Global Ratings, prevé
que en el segundo trimestre de 2020 veremos una caída aguda como las que se dan
en las recesiones con forma de V.
Sin embargo, recuerda que para
terminar de dibujar esa V se necesitaría remontar de manera ágil y abrupta.
"Digamos que las
restricciones de distanciamiento social se levantan o que se desarrolla una
vacuna o tratamiento. Entonces, volveríamos rápidamente a la ruta
original", le dice a BBC Mundo.
Sin embargo, los posibles
escenarios de recuperación que él esboza en su último informe, publicado la
semana pasada, no son tan optimistas. Lo que marcará el ritmo, en su opinión,
será cómo se vea afectado el lado de la oferta: la mano de obra, el capital y
el crecimiento de la productividad.
"Si ninguno de ellos cambia,
la economía regresará a su ruta original, lo cual es un buen escenario".
Para esto, la crisis de covid-19
tendría que limitarse al sector de la salud. Si esto pasa, ningún elemento del
lado de la oferta se vería alterado, por lo que "deberíamos" volver a
los niveles anteriores. No sucedería de una manera lo suficientemente rápida
para que el gráfico del Gran Confinamiento termine dibujando una V bien
formada, pero sí una más "gorda".
"Pero esto no lo sabemos
ahora, es algo de lo que debemos hacer seguimiento durante el siguiente año o
dos", puntualiza.
La U, el escenario más
probable
Las proyecciones de S&P para
la economía global comprenden una caída del PBI del 2,4% en 2020 seguida de un
crecimiento del 5,9% en 2021.
Algo que, para Gruenwald,
resultará más similar a una U que a una V.
"Lo que vemos ahora se
parece más a una U o a una U larga y ancha en la que recuperamos la mayor parte
del shock pero a una tasa menor", asegura.
Una recesión en forma de U, como
explica Tessada, es aquella en la que "entras y sales, pero te mantienes
abajo un poco más de tiempo, como si te costara salir. Te quedas abajo, te
cuesta recuperarte, pero con el tiempo sales y vuelves a un nivel como el anterior".
Para algunos economistas
resultará más similar a una U que a una V.
Este es el escenario que ve la
directora administrativa de la agencia de calificación de riesgo Moody's, Elena
Duggar.
"No vamos a recuperar
durante la segunda mitad del año toda la producción que se perdió en la
primera. Hay mucha actividad, por ejemplo en el sector de los servicios, que no
se va a recobrar: todas las comidas que perdieron los restaurantes, las
vacaciones, los planes de viajes…", le explica a BBC Mundo.
"Mucho de eso será actividad
que el PIB perderá. Pero sí creemos que una vez que se levante el confinamiento
y la actividad se reanude, esta remontará y habrá una recuperación durante la
segunda mitad del año".
Las últimas predicciones de
Moody's son de finales de febrero y estiman una caída global del 0,5% del PIB
en 2020, seguida de una subida del 3,2% en 2021. Todo esto, siempre que se
cumplan las suposiciones que hace la agencia.
"Estamos suponiendo que los
confinamientos se levantarán a lo largo del verano (del hemisferio norte,
junio, julio y agosto)… y que la actividad se reanudará. También suponemos, y
hemos visto ya algo de eso, que las respuestas de los gobiernos funcionarán:
damos por sentadas políticas fiscales y monetarias muy fuertes y que tendrán
como objetivo ayudar a la recuperación", ahonda Duggar.
En medio de la incertidumbre en
la que se hacen estas proyecciones, hay algo de lo que no hay duda: el segundo
trimestre de 2020 va a ser económicamente doloroso.
Paul Gruenwald, de S&P,
estima que la caída en ese trimestre alcanzará un porcentaje de 9%. Para él,
con un descenso así, no queda claro que se pueda recuperar la trayectoria que
la economía parecía seguir antes de la pandemia. Es decir, el mismo nivel de
producción y crecimiento que se esperaba para este 2020.
"Más que una V o una U, la
cuestión está en cuál será la trayectoria final (que tome la economía). La
pregunta es: ¿volveremos a la misma?... Y la otra pregunta es: ¿cuánto
tardaremos en llegar a esta trayectoria?", afirma.
"Vamos a ver una contracción
bastante profunda durante el segundo trimestre", explica Duggar. "En
China, comenzó el primer trimestre. Pero el resto del mundo, dada la forma en
que se expande el virus, hay un retraso de unos cuantos meses… Luego esperamos
que la recuperación empiece el tercer y cuarto trimestre".
Algunos economistas prevén una
contracción bastante profunda durante el segundo trimestre.
"Pero la contracción del
segundo trimestre va a ser tan grave que provocará cifras de crecimiento
negativo en los resultados anuales… Veremos qué tan profunda será cuando
empiecen a llegar los datos a lo largo de abril. Lo único que hemos visto hasta
ahora son indicadores de que habrá incrementos agudos en el desempleo".
Sin embargo, los analistas ven
señales positivas que les hacen pensar que la economía acabará remontando y
formando esa U.
"Hay buenas noticias en dos
frentes", dice Duggar. "Estamos viendo que en China se levantan los
confinamientos, hay reaperturas de fábricas. Según el sector, hay reportes de
que se ha recuperado una capacidad de entre el 45% y el 70%... En términos de
la capacidad de la economía para volver a funcionar, vemos noticias positivas
allí".
"La otra es que también
vemos medidas de apoyo fuertes. Bancos centrales de ambos lados del océano
están actuando con rapidez para dar liquidez al mercado. Estamos viendo grandes
paquetes (de ayudas) en muchos países".
En su informe, S&P ve como
señales positivas que las curvas de contagio se estén aplanando y que las
intervenciones gubernamentales se estén reflejado en aspectos como que se haya
estabilizado el apetito de riesgo de los inversores o que la volatilidad haya
bajado.
La agitada W
Como dice José Tessada, de
momento, todo el alfabeto está sobre la mesa y como advierten los analistas de
Moody's y S&P, la duración de las medidas de confinamiento juegan un papel
decisivo a la hora de determinar cuándo acabará la caída acaba y comenzará la recuperación.
S&P señala en su informe
algunos factores que podrían poner en peligro la recuperación económica, como
que, tras un enorme gasto público, los gobiernos empiecen a aplicar medidas de
austeridad antes de tiempo. Pero Gruenwald asegura que el mayor riesgo sigue
estando en el sector de la salud.
"Si tenemos un escenario en
el que el distanciamiento social se relaja y el número de infecciones empieza a
repuntar y como que vamos hacia atrás y hacia adelante y tenemos una
normalización mucho más lenta; eso va a afectar la trayectoria de la
recuperación", dice el economista jefe de S&P.
Diversos factores podrían poner
en peligro la recuperación económica en los próximos meses.
Una curva de contagio de covid-19
que suba y baje acabaría provocando una recesión con forma de W.
"La W es cuando entras y
sales pero vuelves a entrar (en recesión). Tu recuperación final no ocurre sino
que en el intermedio hay un momento en el que hay una aceleración pero esta no
se sostiene y vuelves a caer", explica Tessada.
Este camino "agitado" a
la normalidad acarrearía pérdidas en la producción, como afirma el informe de
S&P, que añade: "Más inquietantemente, es posible que no consigamos
una vacuna o tratamiento en el período que abarca este pronóstico, lo que
significaría que volver a la normalidad podría ser imposible".
"¡Y piense cuán frágiles
somos que un virus nos puso a todos de rodillas!"
A este último apunte, algunos le
asignan la letra L: tras una caída, la economía se mantiene a un ritmo mucho
menor, sin recuperarse.
"Pero eso, en el fondo, más
que una recesión es un cambio permanente en el nivel de crecimiento",
anota Tessada. "La típica noción de una recesión es que vas a volver al
nivel que tenías antes".
¿Y América Latina?
El Banco Mundial prevé que la
economía de Latinoamérica y el Caribe, sin contar a Venezuela, caiga un 4,6% en
2020 y que en 2021 se recupere un 2,6%. Para el economista jefe de la
institución encargado de esta región, Martín Rama, esto esbozaría una recesión
en forma de U.
"La vería como una U en el
sentido de que somos optimistas para el año que viene porque pensamos que para
entonces la epidemiología va a ser mejor entendida, va a haber más capacidad de
tests, quizá también una vacuna. Y pensamos que las economías avanzadas,
EE.UU., Europa, China, pueden movilizar los medios financieros y tienen las
estructuras institucionales necesarias para rebotar", le dice a BBC Mundo.
"Esto se va a parecer mucho
a una economía de guerra": la advertencia sobre cómo la crisis del
coronavirus aumentará el desempleo y la pobreza en América Latina
Con economías fuertemente ligadas
a socios como China o los países del G7, la capacidad de responder a la crisis
de los Estados latinoamericanos dependerá en gran parte de la velocidad a la
que se recompongan estas potencias, como explica Rama.
"Nuestro temor, y por qué la
U y no necesariamente la V, es que en los meses que vienen, los países de
América Latina van a sufrir la segunda fase: va a empezar a haber empresas que
no van a poder cubrir sus gastos, que van a cesar a trabajadores, va a haber
familias y empresas que no van a estar pagando sus impuestos, la demanda va a
caer, las finanzas públicas van a sufrir, los bancos que hoy son sólidos pueden
verse afectados por el menor pago de deuda…"
"Ahora, las necesidades
financieras de nuestros países son básicamente para atender la emergencia
médica y para ayudar a la gente que no puede trabajar, que es informal y que
vive al día a día. Esas son cifras manejables, pero con el poco espacio fiscal
que tenemos en América Latina, si se necesitan medidas más extraordinarias para
la apoyar actividad económica o para impedir una crisis financiera, es ahí que
viene el gran riesgo", asegura.
Por un lado, la región tiene la
"ventaja" de que llega a la epidemia "un poco más tarde" y
que, por tanto, pudo reaccionar rápido y cuenta margen para aprender de cómo
viven la pandemia otros países.
Aunque, como señala Rama, también
hay desventajas: "Esto le llega a la región después de prácticamente cinco
años de crecimiento bastante reducido, con buenas excepciones como República
Dominicana, Panamá, Colombia… Pero, en promedio, en los últimos cinco años,
América Latina no estaba convaleciendo pero estaba creciendo más o menos como
los países industriales, no más que eso, teniendo menores ingresos que
ellos".
A esto se suma la inestabilidad
social y política que estalló el año pasado en países como Chile, Ecuador y
Bolivia: "El descontento social que tuvimos el año pasado por razones muy
variadas… muestra una dificultad para una población que de a poco había
aspirado a un nivel de vida de clase media, que de a poco se había ilusionado
con la convergencia hacia los niveles de vida de Europa del Sur y para la cual,
ahora, esas prospectivas son muy remotas".
Por eso, pide que se reaccione
pensando en el futuro pese a la urgencia de la situación: "Lo que se haga
ahora en la emergencia va a tener también consecuencias a largo plazo… Mantener
la mirada en el desarrollo a largo plazo es importante aún en una emergencia
como esta"

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