Con el fin de evitar riesgos, es necesario que los impulsos monetarios no descansen únicamente en el financiamiento interno del BCB, dijo su presidente. Antes bien, para la restauración de la actividad será importante el financiamiento proveniente del exterior.
EL DEBER
El Banco Central de Bolivia (BCB)
proyecta una recesión del 6,2% del Producto Interno Bruto para la gestión 2020,
la cifra la dio a conocer hoy el presidente a.i. de la entidad emisora,
Guillermo Aponte Reyes Ortiz, a tiempo de presentar el Informe de Política
Monetaria (IPM) de julio de 2020, en la clausura del 13avo Encuentro de
Economistas de Bolivia”.
Asimismo, dijo que se proyecta
una inflación en Bolivia en torno al 1,7% al cierre de 2020, dentro de un rango
ligeramente sesgado a la baja entre un 0,9% y un 2,3%. "La proyección
revisada del crecimiento es de una contracción aproximada de 6,2%, en un rango
sesgado también a la baja", explicó.
Aponte mencionó que el primer
semestre fue un periodo particularmente incierto y turbulento, bajo los efectos
de la pandemia del Covid-19 a escala global, su propagación en Bolivia y las
medidas de contención sanitaria implementadas. Su escala y complejidad hacen
que este episodio de crisis no tenga precedentes, con múltiples disrupciones
externas y domésticas experimentadas simultáneamente, tanto de demanda como de
oferta. Al parecer, sus efectos recesivos podrían ser los mayores en la
historia, explicó.
En respuesta a este desafío,
informó que se ejecutó un conjunto de medidas de forma coordinada en materia
monetaria y fiscal. El esfuerzo de política fue significativo y un aspecto que
complejizó el escenario en el caso boliviano, fue que debió enfrentarse este
choque desde una condición económica heredada de extrema vulnerabilidad.
El BCB respondió de forma
resuelta, con determinación, y empleó sus instrumentos de política
convencional, a la vez que diseñó e implementó políticas no convencionales,
tendientes a preservar niveles adecuados de liquidez, sostener bajas tasas de
interés, velar por el funcionamiento de la cadena de pagos y resguardar la
estabilidad financiera.
Asimismo, se dio un apoyo
importante para posibilitar el acceso del sector productivo y familias a
créditos, con tasas de interés históricamente bajas. En suma, los impulsos
monetarios en respuesta a la pandemia representaron un 19% del PIB; uno de los
esfuerzos más altos de la región, subrayó el presidente Aponte Reyes Ortíz.
Con respecto a la política
cambiaria, dijo que se mantuvo la estabilidad del tipo de cambio nominal, se
efectuó una política comunicacional activa y se garantizó la provisión oportuna
de dólares a los agentes económicos, aspectos que contribuyeron tanto a una mayor
certidumbre y anclaje de expectativas del público como a la normalización del
mercado de divisas; tras los sucesos acontecidos en los últimos meses de 2019.
A pesar de los esfuerzos
realizados, comentó que los efectos adversos del Covid-19 son significativos en
el sector real. Al mes de mayo, la economía nacional se contrajo en 7,9%,
debido principalmente a la suspensión de actividades determinada por la
cuarentena rígida nacional y la débil demanda externa.
Se observó una caída en la mayor
parte de los sectores, contrarrestada en parte por el desempeño del sector
agropecuario y servicios de la administración pública. En ese marco, durante la
primera mitad de 2020, la inflación en Bolivia registró una evolución sesgada a
la baja. La emergencia sanitaria afectó tanto a la oferta como a la demanda, lo
que se reflejó en una débil dinámica de los precios de bienes y servicios.
El futuro no es muy alentador
Las perspectivas sobre la
evolución de la economía global y regional no son alentadoras. Por una parte,
las previsiones sobre las cotizaciones internacionales de productos básicos
apuntan a una débil recuperación. Sin embargo, es poco probable que los precios
alcancen los niveles de gestiones pasadas.
Además, se espera que América del
Sur, donde se localizan los principales socios comerciales de Bolivia, sea la
región más afectada por la pandemia y con la caída de actividad más pronunciada
y persistente.
La recuperación gradual de la
economía global que los organismos internacionales esperan para el segundo
semestre de 2020, está sujeta a la evolución de la pandemia en cada contexto
específico. No obstante, aún subsisten elevados grados de incertidumbre sobre
la evolución de este episodio, todavía inconcluso. Por tanto, en este momento,
resultaría bastante prematuro cuantificar todas sus secuelas. Ciertamente, el
escenario de los próximos trimestres se configura como uno bastante volátil y
difícil de vislumbrar, subrayó Aponte.
El Banco Central es consciente de
que la salida de la crisis sanitaria demandará todavía mayores esfuerzos.
Se mantendrá el tipo de cambio
En este sentido, el titular dijo
que la entidad continuará implementando las medidas necesarias para este
propósito, haciendo uso adecuado y prudente de sus instrumentos de política, aprovechando
los espacios existentes para la generación de impulsos, pero evitando asumir
riesgos innecesarios en su hoja de balance que puedan afectar a la estabilidad
macroeconómica en el corto y mediano plazo y comprometer el cumplimiento de su
mandato constitucional. También se ratifica que se mantendrá invariable el tipo
de cambio nominal, subrayó Aponte.
Con el fin de evitar dichos
riesgos, es necesario que los impulsos monetarios no descansen únicamente en el
financiamiento interno del Banco Central de Bolivia. Antes bien, para la
restauración de la actividad será importante que se haga uso de financiamiento
proveniente del exterior, inyección similar a la que viene efectuándose en
otras economías de la región en pro de su reactivación, explicó la autoridad.
El BCB es una institución
independiente y técnica y es en ese contexto que realiza sus evaluaciones y
adopta sus decisiones. El fortalecimiento de la gestión institucional durante
la presente gestión, fue determinante para lograr restaurar dichas cualidades
del Banco Central de Bolivia; aspecto que le confirió mayor credibilidad a sus
acciones de política económica y acrecentó su margen de maniobra para enfrentar
los efectos de la crisis actual.
"Es imperativo que dicha
dinámica tenga continuidad, permitiendo una oportuna respuesta de política a
los desafíos generados por el entorno. Existe el compromiso de las autoridades
y de los servidores públicos del BCB para proseguir en este camino, en
beneficio de la población boliviana, concluyó el presidente del ente emisor.

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