Pensando lo impensable: Los efectos de un estímulo fiscal financiado con
dinero
“La prohibición de financiar déficits con dinero
se ha convertido dentro de la economía política de nuestros estados en un tabú,
es decir, no sólo como una política que es en muchas circunstancias y tomando
todos los factores en consideración indeseable, sino como algo en lo que no se
debería pensar y mucho menos proponer.” Lord Turner (2013)
La crisis económica y financiera reciente nos ha
recordado los límites de las políticas anti-cíclicas convencionales. La
respuesta inicial de las autoridades monetarias y fiscales a la disminución de
la actividad económica – mediante rápidas reducciones de los tipos de interés y
un aumento sustancial de los déficits estructurales – dejó a los políticos sin
munición mucho antes de que la economía se hubiera recuperado.
Los tipos de interés oficiales llegaron al límite
inferior de cero en un momento relativamente temprano de la crisis, mientras
que las grandes y crecientes ratios de deuda respecto al PIB forzaron rápidas y
generalizados consolidaciones fiscales – todavía en curso en muchos países –
que probablemente han retrasado la recuperación y agravado los problemas
económicos. Más aún, y dejando a un lado su posible contribución a la
estabilidad del sistema financiero (y a la rentabilidad de los bancos), el tipo
de políticas monetarias no convencionales adoptadas por los principales bancos
centrales no han logrado dar un impulso suficiente a la demanda agregada y
devolver el PIB y las tasas de empleo a sus niveles potenciales, especialmente
en algunos de los países más afectados por la crisis financiera.
Con este trasfondo, existe una necesidad evidente
de pensar en políticas que podrían estimular la economía sin depender de
menores tipos de interés nominales (inviable) o nuevas subidas en el nivel de
endeudamiento público (no deseable, dados los históricamente altos – y
crecientes – ratios de deuda). La opción de un aumento del gasto público financiado
a través de subidas de impuestos tampoco es atractiva, debido a los altos tipos
impositivos ya existentes en muchos países y a los posibles efectos
contraproducentes de subidas impositivas. Por otro lado, las propuestas
centradas en una reducción de costes laborales o reformas estructurales han
sido cuestionada recientemente por varios autores sobre la base de que su
eficacia para aumentar la producción gira en torno a una relajación simultánea
de la política monetaria, una opción que ya no está disponible (véase Eggertson et al.
(2013), Galí (2013) y Galí y Monacelli
(2014)
Estímulo fiscal financiado con dinero
En un documento de trabajo reciente (Galí 2014),
estudio los efectos de una política alternativa para la reactivación de la
economía – un aumento temporal de las compras del gobierno, financiado en su
totalidad a través de la creación de dinero. Como la cita anterior de Turner
sugiere, esta política es vista en círculos políticos como ‘algo de lo que no
se puede hablar’, nada menos que un “tabú”. Pero en tanto que académicos, no
deberíamos sentirnos obligados por esas convenciones. Es nuestra
responsabilidad explorar las consecuencias de cualquier política que pueda
ayudar a alcanzar objetivos sociales ampliamente compartidas (por ejemplo, el
pleno empleo y la estabilidad de precios), y permitir que nuestros resultados
sean conocidos (aunque siempre con las salvedades necesarias).
- Un mensaje central de mi trabajo reciente es que las consecuencias para la producción y la inflación de un estímulo fiscal financiado con dinero dependen mucho del modelo utilizado.
Cuando se analiza una intervención fiscal en el
contexto de una economía monetaria clásica ‘idealizada’ con competencia
perfecta en todos los mercados, y precios y salarios plenamente flexibles, el
estímulo fiscal financiado con dinero tiene un efecto muy pequeño en la
producción y en el empleo y una enorme e inmediato impacto en la inflación.
Además, el consumo privado cae. Un efecto deseable, por otra parte, es la
reducción implícita en el ratio de la deuda resultante de la erosión del valor
real de la deuda causada por el pico inicial de la inflación. Tomando todo en
consideración, un estímulo fiscal financiado con dinero es claramente poco
atractivo si uno toma como marco de referencia un modelo clásico idealizado (en
el modelo, la implementación de una política de este tipo reduce la utilidad de
los hogares sin ambigüedades). Conjeturo que es ese tipo de razonamiento
“clásico” el que ha conformado el extendido prejuicio contra las expansiones
financiadas con dinero.
Pero tales juicios pueden no ser del todo
justificadas. Como muestro en mi trabajo reciente, cuando me desvío de un mundo
clásico ideal y uso en su lugar un modelo más realista que permite la competencia
imperfecta y rigideces de precios y salarios nominales para evaluar el impacto
de un estímulo fiscal financiado con dinero, los efectos son muy diferentes.
- El
modelo predice que esta intervención tendría tenga efectos muy fuertes
sobre la actividad económica con consecuencias inflacionarias
relativamente débiles, repartidas en varios años.El gran aumento de la
actividad se debe al aumento del consumo y la inversión privada, causada
por los tipos de interés reales persistentemente más bajos a causa de la
inflación esperada más alta.
- El
modelo predice también que el ratio de deuda-PIB baje con el tiempo, en
gran parte como resultado de los menores tipos de interés.
- Por
último, si el producto está suficientemente por debajo de su nivel de
eficiencia, un estímulo fiscal financiado con dinero aumenta el bienestar,
incluso si se basa en gastos inútiles del gobierno.
Un programa de estímulo fiscal que se centrara en
proyectos de inversión pública para mejorar la productividad probablemente
tendría efectos aún más deseables.
Las predicciones anteriores contrastan con la
experiencia de la flexibilización cuantitativa y otras políticas monetarias no
convencionales, que no afectan directamente la demanda agregada y que, como
consecuencia, no han podido reactivar las economías deprimidas de muchos
países, especialmente en la eurozona. Una ventaja adicional de un estímulo
fiscal financiado con dinero, particularmente relevante para una unión
monetaria, es que el aumento asociado de las compras del gobierno puede centrarse
en las regiones con mayor desempleo y una inflación más baja (o con un riesgo
más alto de deflación persistente).
Puede haber llegado el momento para abandonar
viejos prejuicios y darse cuenta de la necesidad urgente de aumentar la demanda
agregada de una manera más eficaz que las intentadas hasta ahora, sobre todo en
la zona euro. La opción de un estímulo fiscal financiado con dinero debe ser
considerada seriamente.
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ResponderEliminarParece ser una respuesta coherente para utilizar este tipo de estímulos, desechando las ideas tabú de la economía neoclásica, y además a algunos países se les acaba el tiempo para tomar medidas, tendrían una opción que les haría pensar seriamente en aplicarla.
ResponderEliminarPero también habría que observar mas de cerca los supuestos bajo los cuales trabaja y ver si es completamente viable para su ejecución.
“Cuando se analiza una intervención fiscal en el contexto de una economía monetaria clásica ‘idealizada’ con competencia perfecta en todos los mercados, y precios y salarios plenamente flexibles, el estímulo fiscal financiado con dinero tiene un efecto muy pequeño en la producción y en el empleo y una enorme e inmediato impacto en la inflación. Además, el consumo privado cae.
ResponderEliminarEl crecimiento del desarrollo económico de una nación depende varios factores una de ellas es manejar eficientemente la política monetaria con la política fiscal y claro tener un modelo económico propio. En cuanto al estimulo fiscal con fines para manejar la productividad si seria eficiente, pero se debe administrar los recursos responsablemente.
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ResponderEliminarDIEGO APAZA TOLA
ResponderEliminarTal vez teóricamente un estimulo fiscal financiado por señoreaje sea muy poco viable, pero en la actual eurozona, donde los bajos tipos de interés y estímulos financiados por la recaudación impositiva han sido tempranamente agotados ante una crisis financiera que parece no tener epilogo, la proporción de la deuda y el PIB y la inflación son las principales variables que deben tomarse en cuenta antes una intervención que contraponga los modelos de capitalista vigente, los paradigmas clásicos de la competencia perfecta y los mercados no regulados no terminan de encontrar una solución, por lo que como paso en la crisis del 29 en EE UU se deben tomar en cuenta nuevos enfoques que permitan a la política fiscal y monetaria actuar en escenarios tan particulares como este.
Una buena explicación teorica, pero si la economía tuviera un laboratorio realmente veriamos lo efectos que esta medida tomaría, lastimablemente no la tenemos; más aún la realidad nos muestra que este ejemplo se aproxima a la actualidad donde las economías toman medidas en el que la politica monetaria esta coordinada con la politica fiscal y que a partir de esto las distintas economías logran conseguir ciertos objetivos.
ResponderEliminarEste modelo requiere ciertos ajustes como determinar que variable determina la demanda por dinero, es necesario considerar aquellos otros activos que los agentes poseen, además que estos agentes tienen un criterio suficiente como para sentir esos efectos que el police-maker quiere conseguir, y cuando este toca la fibra más delicada como el poder adquisitivo (W/P) los resultados no son los más alentadores, pues la demanda efectiva se deprime y si existe sobreproducción, es de esperar una tendencia a la recesión con poca holgura para realizar otras acciones contraproducentes.
Es necesario considerar aquellas variables que al momento de estimar el modelo son de poca importancia, pero que al momento de aplicarla esos elementos pueden jugar en contra.
El impacto del estímulo fiscal financiado con dinero aparentemente tiene éxito siempre que se cumplan los supuestos de la existencia de competencia imperfecta , salarios y precios rígidos, de lo contrario el estímulo fiscal financiado de esta manera presionaría para que suban los precios, por lo cual habría inflación, lo que ningún gobierno desea provocar. Para ser realistas deberíamos tener en cuenta que no existe competencia perfecta ya que hay fallas de mercado y que los salarios están contractualmente fijados (por lo general un año) , y que también los precios son flexibles además que se debería tratar de estimar acertadamente el nivel de eficiencia del producto.
ResponderEliminarUNIV.: EDWARD DOUGLAS POZO SANCHEZ
ResponderEliminarIndudablemente y lamentablemente alrededor del mundo esa idealización de los modelos neoclásicos no puede, en la mayoría de los casos, brindar con exactitud esa representación del funcionamiento de la economía. Cada país debe elaborar un modelo, mo nuevo, sino acomodativo a la situación de cada país, recogiendo de los modelos teóricos las pautas y no los ideales.
Aquellos estímulos fiscales son ciertamente buenos siempre y cuando sean empleados en inversiones como describe la noticia, pero algo empíricamente verdadero, es que para sacar a un país de depresiones, entonces se requiere de elementos como las Medidas Conjuntas, que tengan un impacto mayor, y reactivar ciertas Economías. Y no pasa de moda especificar que lo que para alguno países funciona, para otros no genera los mismo resultados
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