Desde los primeros años de este siglo la economía boliviana se ha estado beneficiando con ingresos extraordinarios, tanto en cuenta corriente como en la cuenta capital de la Balanza de Pagos por un contexto internacional muy favorable. Los ingresos extraordinarios no solo han expandido las cifras del comercio exterior boliviano sino que han tenido repercusiones internas considerables. Entre ellas, la que más llama la atención es la holgura de las cuentas fiscales, que a su vez ha contribuido de manera significativa al crecimiento del PIB. Los ingresos extraordinarios le han permitido a Bolivia superar rápidamente la restricción de ahorro para financiar sus inversiones, la restricción externa para financiar sus importaciones y la restricción fiscal para financiar el gasto público.
Las repercusiones fiscales
Las repercusiones fiscales de los ingresos adicionales por exportación han sido muy sustanciales. Lo primero que llama la atención es el fuerte aumento de los ingresos del Sector Público No Financiero (SPNF) que pasa de Bs. 24.368 millones (31,6 por ciento del PIB) el 2005 a Bs. 104.021 millones (51,9 por ciento del PIB) el 2013. Si se toma como referencia el año 2005, los ingresos adicionales para el SPNF entre el 2006 y 2013 han sido de US$ 50.051 millones. Estos ingresos adicionales están dados por la diferencia entre los ingresos recibidos y los ingresos que se habrían recibido cada año si fuesen iguales a los ingresos del 2005 tomados como referencia (en otras palabras, son los ingresos tomando como contrafáctico el ingreso de 2005) Las diferencias han sido luego convertidas a dólares al tipo de cambio promedio de cada año. Por último esas diferencias, contabilizadas ya en dólares, han sido acumuladas por los ocho años dando la suma de US$ 50.051 millones. Este ingreso adicional ha sido gastado en gasto corriente por US$ 32.360 millones (65 por ciento de los ingresos totales) y en gasto de capital US$ 13.460 millones (27 por ciento de los ingresos totales).
Se ha estimado una relación lineal estrecha entre el precio de las exportaciones y el gasto público en Bolivianos corrientes. Las correlaciones entre el gasto total y sus componentes gasto corriente y gasto de capital con el precio de las exportaciones son también muy elevadas: 95.8 por ciento, 96.5 por ciento y 91,6 por ciento respectivamente.
Si se consideran los gastos en proporción del PIB las conclusiones no cambian si bien las correlaciones son más bajas que en caso de los gastos en Bolivianos corrientes (ver gráfico 1). Hay una correlación positiva entre los gastos del sector público y los precios de las exportaciones. La correlación del gasto total con los precios de las exportaciones es de 67,8 por ciento: del gasto corriente es de 51,9 por ciento y del gasto de capital es de 71,1 por ciento. Los resultados anteriores son intuitivos: como hay más inflexibilidad en el gasto corriente que en gasto de capital su correlación es más baja.
Dado el número limitado de observaciones (8) los resultados tienen que ser interpretados con cautela. Aún si las correlaciones pueden estar sobrestimadas, la conclusión general de que ha habido una estrecha relación entre el gasto público y los precios de las exportaciones sigue siendo válida. Esto quiere decir que el gasto público ha sido procíclico. No sólo que el gasto público ha estado correlacionado con los precios internacionales en ascenso sino que además se han creado compromisos de gasto permanentes, como los de las inversiones en empresas públicas y los diversos bonos. Queda entonces la pregunta de qué pasará si los precios de las exportaciones bajaran duradera y significativamente. (En el segundo semestre del 2008 hubo una caída significativa de los precios internacionales pero fue de muy corta duración. Para el segundo trimestre del 2009 ya se habían recuperado) Por de pronto se puede conjeturar que si los precios internacionales bajaran las inversiones públicas tendrían que pararse dejando inconclusos a algunos proyectos, lo que tendría altos costos de eficiencia. (La experiencia histórica muestra que cuando surgen restricciones fiscales la primera variable en ajustarse es la inversión pública) El desmantelamiento de los bonos no sería posible políticamente, lo que hará difícil corregir los eventuales déficit. Es cuestionable una política fiscal que crea compromisos permanentes que se financian con ingresos volátiles.
Un aspecto a destacar en el gasto público en el periodo 2006-2013 es su fuerte expansión por la creación de empresas públicas. La inversión en estas empresas ha empujado a la demanda agregada y se le puede atribuir una contribución al crecimiento. Sin embargo, crecimientos impulsados por la demanda suelen ser de corta duración y verosímilmente disminuirán una vez que los costos en términos de eficiencia a relucir. Una vez pasada la fase de inversión, la ineficiencia de estas empresas públicas terminará frenando el crecimiento del PIB.
Dada la supuesta situación superavitaria del SPNF, llaman la atención el endeudamiento del SPNF con el Banco Central de Bolivia (BCB) y el del Tesoro General del Estado con el sistema financiero nacional e internacional. El caso del endeudamiento con bonos colocados en los mercados privados internacionales de capital es el más extravagante, como ya se ha hecho notar. El Ministerio de Economía y Finanzas Públicas informó que esos bonos han sido empleados en el financiamiento de un conjunto de proyectos de infraestructura vial. Queda la duda de si estos proyectos están efectivamente incorporados en la cuenta capital de las operaciones consolidadas del SPNF o si se lo ha hecho de manera ad hoc. Si efectivamente están registrados en la cuenta capital se tendría entonces que da como el superávit más los créditos es positivo, el ahorro del SPNF es mucho mayor que su inversión no financiada con deuda. (Si hay superávit fiscal el ahorro del SPNF es mayor que la inversión del SPNF. Si una parte de la inversión se financia con deuda, el excedente de ahorro sobre inversión es todavía mucho mayor) La gran diferencia entre el ahorro y esa inversión se la habría depositado el BCB (sucedió el 2012) o en bancos en el extranjero (sucedió el 2013). Alternativamente, se la habría empleado en la amortización de deuda interna (ocurrió el 2012). Todos estos usos son ineficientes: en el BCB el TGE no percibe interés alguno, en bancos extranjeros recibe un interés muy inferior al que paga por los bonos soberanos, y amortizando la deuda interna está cambiando una deuda barata (la interna) con una deuda cara (la de los bonos internacionales).
La opacidad de las cuentas fiscales aumenta con la obligación impuesta al BCB de otorgar créditos a las empresas públicas, además en términos concesionales. Los dineros del excedente de ahorro del SPNF con relación a sus inversiones no financiadas con deuda se estarían empleando para financiar a las empresas públicas pero por intermedio del BCB. Sería más transparente que sea el TGE el que financie a las empresas públicas y no el BCB. Por supuesto, esto haría desaparecer o reduciría el supuesto superávit que aparece en la contabilidad de las operaciones consolidadas del SPNF. El aparente superávit del SPNF tiene sobretodo ventajas de imagen, que reditúan políticamente.
Cualquiera sea el caso hay una contradicción no resuelta entre mostrar superávit fiscales y seguir acumulando deuda pública y a un rápido ritmo. Las explicaciones que han dado las autoridades no son convincentes.
Empiezo por determinar que Los datos están sujetos a ser usados para realizar analisis, pero detras de esos datos cuantitativos existe muchas cuestiones que pueden distorcionarlos, desde la metodología de construcción hasta la recolección de estos datos, y además que esta información puede ser manipulada para demostrar otras realidades y que de distintos puntos de vista, estos nos dan diferentes conclusiones.
ResponderEliminarPor tanto, si bien los intentos del Ministerio de Economía para lograr otra vez un superávit, este debe manipular varias variables para lograr este objetivo, dentro de ellas un movimiento activo del Sistema de Impuestos y otros.
Bien, es necesario enfatizar que para todos queda claro que el precio del petroleo es una variable prociclica para las cuentas de ingreso del gobierno central (vía exportaciones por medio de la renta interna) y que varias de sus politicas económicas van dirigidas a que la relación entre el Banco Central y el Gobierno es muy estrecha para coadyuvar a obtener un crecimiento y desarrollo en el país, es por eso que la participación de los créditos que este ofrece se va ampliando según pasa el tiempo. Ligado a esto debemos reconsiderar que un país o cualquier deudor debe buscar financiamiento bajo la condición de dirigirlo a inversiones que generen flujos de ingresos (sectores productivos) es lo que actualmente está haciendo el Gobierno, bien lo dice el informe, dirigido a construcción de infraestructura.
Las empresas públicas tienen otra perspectiva, muy de regulación en el mercado, un objetivo más social que lucrativo (no todas las empresas, pero si la mayoría de ellas) y puede ser un motivo por el cual presenten déficitis durante su ciclo de operación, pues es una forma de presionar al mercado a regular sus precios, así como ayudar algunos sectores a fortarlecer algunos aspectos.
Yo creo que cada institución trabaja con los datos según la información que quieren dar a conocer, los que quieren mostrar datos satisfactorios hacen un maquillaje orientado a esos resultados, y de igual forma por el lado contrario.
ResponderEliminarLa fundación milenio, a cargo del licenciado Napoleón Pacheco siempre me pareció una entidad muy imparcial, pero el problema son los datos con los que trabaja y si utiliza los mecanismos adecuados para elaborarlos.
Por otra parte, las empresas públicas están en función a desarrollar un mayor crecimiento productivo en el país, y esperemos que estas no sean un peso muerto de inversión y que puedan crecer a buen ritmo.
Lo primero es que en Bolivia debemos entrar en el esquema de recomendación fiscal, es decir que el gasto debería ser contracíclica. Además el objetivo fundamental a alcanzar debe ser cambiar la estructura de exportaciones hacia bienes con valor agregado, en lugar de vender materias primas como el gas "rico". Y también debemos adoptar la recomendación fiscal sobre el endeudamiento, pues en Bolivia no es malo que nos endeudemos, pero ello debería utilizarse en gasto de capital (inversión) que sea efectiva y rentable, para que a futuro genere retornos útiles para pagar la deuda (en éste sentido en Bolivia siempre ha existido el problema de no examinar la sostenibilidad de la deuda antes de contraerla).
ResponderEliminarEsta lectura me recuerda la pregunta que realice hace unas clases atrás ¿Quien paga el interés de los bonos BCB directo o BCB Plus? ¿Como se invierte el dinero que se recauda a través de esos bonos, o solo sirve para contener la inflación?, otro dato importante que se toca es el cuasi fiscal, recuerdan el cuadrito donde se evidenciaba que no teníamos déficit? Una tarea mas que no queda es averiguar cuanto del PIB es resultado del aporte de las empresas estatales, eso si excluyendo a las que se dedican al sector hidrocarburos, si vemos eso podemos calcular la dependencia de nuestro país con respecto a los precios del petroleo.
ResponderEliminarLas repercusiones fiscales que tiene el gobierno actual por el incremento considerable de sus ingresos a partir del año 2006, es muy bueno , porque se tiene un mayor espacio fiscal con el que pueda actuar el Sector Publico No Financiero, el cual fue aprovechado con un aumento del gasto considerable, pero manteniendo constantemente superávits fiscales, y aumentando la deuda pública a un ritmo elevado, lo cual parecería inconsistente, pero no lo es debido a que con los capitales nacionales nuestro crecimiento sería muy moderado , por lo que el requerimiento del capitales extranjeros es muy necesario para mantener tasas de crecimiento por encima del 5%.
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