La década del 2000 ha sido la más
significativa para la economía latinoamericana, al punto de considerársela como
la “dorada”, porque el crecimiento fue permanente. Quizás su mayor logro fue
haber reducido el número de pobres, a la vez que una buena parte de la
población empezó a engrosar la clase media, aunque con reparos.
Pues, preocupa a organismos
internacionales la situación de algunas personas que nunca pudieron salir de la
pobreza: se trata de los “pobres crónicos”. En atención a ello, los organismos
internacionales sugieren mejorar los programas de asistencia social para ayudar
a este sector.
Estos se encuentran, por lo
general, en los centros urbanos de las principales ciudades de la región
latinoamericana. Un resumen ejecutivo del estudio: “Los Olvidados, pobreza
crónica en América Latina y el Caribe” señala que los pobres crónicos no se han
beneficiado mayormente de las impresionantes tasas de crecimiento de la década
del 2000 y pueden haberse escurrido entre las grietas del sistema de asistencia
social y han sido olvidados.
El informe
elaborado por Renos Vakis, Jamele Rigolini y Leonardo Lucchetti, cuyo documento
forma parte de los estudios del Banco Mundial, sostiene en su introducción que
la reducción de la pobreza dio lugar al surgimiento de una amplia clase media
en ALC (América Latina y el Caribe). El registró estadístico indicaba que en
2003 alrededor del 23% de la población regional estaba en situación de pobreza.
Empero, en 2012, estableció que a 34% había salido de ella.
Sin embargo, el
estudio efectúa una puntualización muy importante. La región todavía no es una
sociedad de clase media. La explicación del informe señala que la mayoría de
las personas que salieron de la pobreza no pasaron a engrosar las filas de la
clase media, sino que ingresaron en las de un sector “vulnerable”, que
permanece en riesgo de volver a caer en la pobreza.
POBREZA CRÓNICA
Los datos que
presenta el documento del Banco Mundial señala que al 2012, uno de cada cinco
latinoamericanos ha sido crónicamente pobre desde 2004. De cada cien pobres en
2004 solamente la mitad emergió de la pobreza. Alrededor del 8% de los no
pobres, al mismo tiempo, cayeron asimismo en la pobreza.
Esta situación
afecta al medio urbano y rural. La residencia en zonas rurales está asociada a
una mayor persistencia de la pobreza.
Por ejemplo, en
Bolivia, cuyas tasas de pobreza crónica globales son cercanas al 2%, la
cronicidad de la pobreza rural triplica y está más de 20 puntos porcentuales
por encima que en los centros urbanos, señala el estudio.
No obstante,
pese a que las tasas de pobreza crónica son mucho más elevadas en las áreas
rurales, la pobreza crónica afecta al medio rural.
Considerando el
número total de habitantes, entre los años 2004 y 2012, las zonas urbanas de
muchos países concentran cifras más elevadas de pobres crónicos.
PROGRAMAS
Es por ello que
se recomienda que para apoyar a ese sector a salir de la pobreza crónica deben
integrar los programas sociales, con el objetivo de facilitar la implementación
de los mismos.
Recuerda que en
varios países de América Latina se vienen desplegando esfuerzos para ofrecer
una respuesta más sistemática a las restricciones, tanto de comportamiento como
de coordinación en forma de “servicios de intermediación social”, que han sido
diseñados para ayudar a los pobres a vencer barreras al acceso y a la
información, entre otras, por medio de un enfoque holístico, sistémico y a
nivel de hogares.
Este enfoque se
considera que merece cierta atención, porque representa un giro: del paradigma
tradicional de la asistencia social, que consiste en brindar a los pobres una
amplia gama de bienes y servicios, hacia un enfoque más personalizado, que
aspira a suministrar a las personas las herramientas que necesitan para
enfrentar sus retos específicos.
A diferencia
del enfoque clásico de protección social, según el cual las familias
crónicamente pobres tienen que postular a los beneficios, los servicios de
intermediación social colocan a las familias en el centro, al identificar y
abordar activamente a los pobres crónicos y garantizarles un acceso prioritario
a programas tanto existentes como nuevos.
CRECIMIENTO
El crecimiento
económico sostenido, aunado a reducciones significativas en la desigualdad de
los ingresos, generó notables aumentos en los ingresos de quienes se encuentran
en el nivel más bajo de la distribución de ingresos. En consonancia con ello,
la pobreza en ALC disminuyó más de 16 puntos porcentuales en el transcurso de
una sola década, de 41,6% en 2003 a 25,3% en 2012. Y la pobreza extrema se
redujo a la mitad durante el mismo período, de 24,5 a 12,3%.
En general,
setenta millones de personas, una cifra extraordinaria, salieron de la pobreza;
es el resultado más impresionante que puede observarse en reducción de la
pobreza en la región, en décadas.
INGRESOS
LABORALES
Por otra parte,
una preocupación que también pone en la discusión el estudio es que en todos
los países hay menos personas que perciben ingresos laborales entre los hogares
crónicamente pobres en comparación, ya sea con los hogares pobres que habían
escapado de la pobreza o con los hogares no pobres.
El desempleo en
la región se ha incrementado. En Bolivia, de acuerdo con los datos presentados
por el presidente Evo Morales, en su discurso del 6 de Agosto, dijo que la
misma subió de 3,5 por ciento a 4,4 por ciento, en los dos últimos dos años.
Ante esa
realidad, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Luis Arce, adelantó que
en las “siguientes semanas” se anunciará una nueva política para acentuar la
reducción del desempleo en el país.
El ministro
explicó que el desempleo en el país creció en los dos últimos años empujado
principalmente por la minería, tomando en cuenta que la baja cotización de los
minerales a nivel internacional afectó a la economía de ese sector y a su
ámbito laboral.
No obstante,
dijo que en los primeros cinco meses de este año la minería nacional se
recuperó y mostró un crecimiento importante, de la mano del contexto
internacional, por lo que se prevé una importante reducción en el desempleo en
aquel sector.
SERVICIOS
Los servicios
de intermediación social no acarrean beneficios materiales directos a las
familias sino que facilitan el acceso de estas a otros programas. Por lo tanto,
tienen que estar debidamente integrados en el sistema de asistencia social,
contar con sistemas informativos interoperables para identificar la oferta de
servicios sociales y la demanda de la población, y contar con una planilla de
trabajadores sociales capacitados para trabajar activamente con la población
objetivo, con el fin de orientarla hacia programas sociales que satisfagan sus
necesidades familiares específicas.
Una buena
articulación con el lado de la oferta es también fundamental para el éxito de
los programas. De hecho, la calidad de la oferta es tan importante como atender
la demanda de servicios sociales: facilitar el acceso a servicios de mala
calidad, o mal diseñados para cubrir las necesidades de los pobres extremos y
crónicos, puede conducir a un impacto marginal o no tener ningún impacto.
Los
trabajadores sociales constituyen la piedra angular del apoyo a las familias;
por lo tanto, tienen que ser debidamente capacitados y poseer un conjunto
mínimo de calificaciones. No solo es importante que conozcan a fondo las normas
y procedimientos de calificación de todos los programas de asistencia social,
sino que deben tener cierto conocimiento de las barreras informativas y
psicosociales que enfrentan los pobres crónicos, y saber cómo dialogar con las
familias para ayudarlas a superar tales barreras. Las visitas a las familias
deben realizarse en 39 intervalos regulares y estar diseñadas para atender
necesidades individuales.
FUENTE: LOS
OLVIDADOS, POBREZA CRÓNICA EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE, capitulo: Desarrollo
de soluciones en materia de comportamiento y coordinación: el surgimiento de
servicios de intermediación social.





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